Cuando conectas un banco entran los movimientos en crudo, tal como los manda la entidad: una fecha, un importe y una descripción que muchas veces es un galimatías. Conciliar es decir a qué partida corresponde cada uno.
Al hacerlo, ese movimiento pasa a formar parte de tu histórico real: aparece en la pestaña Real de su módulo y entra en el cálculo de desviaciones.
Por qué no se hace solo del todo
Porque la descripción del banco es ambigua más veces de las que parece. Un cargo del mismo supermercado puede ser la compra semanal o el regalo de un cumpleaños, y solo tú lo sabes. Lo que sí se puede automatizar es todo lo que se repite igual, y de eso se encargan las reglas.
Lo que no es un gasto
Ojo con los traspasos entre cuentas propias: mover dinero de la cuenta corriente a la de ahorro aparece dos veces —salida en una, entrada en otra— y no es ni gasto ni ingreso. Conciliarlos como tales duplicaría tus cifras.
No hace falta conciliar todo de golpe ni desde el primer día. Lo práctico es hacerlo una vez al mes, junto a la revisión de las cuentas.