Sobre Monestic

Esto empezó siendo
un Excel que no servía

Monestic no nace de un estudio de mercado. Nace de una hoja de cálculo que llevaba años sin funcionar, de una conversación que se repetía en una casa cada pocos meses, y de la decisión de dejar de hacer el mismo Excel una vez más.

El origen

Años de hoja de cálculo

Su fundador, Iñaki Roda, llevaba años intentando llevar las cuentas de casa en un Excel. Apuntaba lo que gastaban cada mes y lo proyectaba hacia adelante. La idea era buena: después iría anotando el gasto real para compararlo con lo previsto y ver dónde se desviaban.

Esa segunda parte no llegó a hacerse nunca, y no por dejadez. Sencillamente no se podía. En una celda puedes escribir 1.240 €. Lo que no puedes escribir es de dónde salen esos 1.240 €. Se sumaban cantidades dentro de la misma casilla y al mes siguiente esa casilla ya no significaba nada: un número sin historia, imposible de comparar con nada y de auditar menos.

Así que el seguimiento no se hacía. Y sin seguimiento, la proyección era un ejercicio de imaginación.

La conversación

«Tenemos que hacer un Excel»

Cada cierto tiempo tocaba la misma escena en casa. Miraban lo que se había ido ese mes, se llevaban las manos a la cabeza y alguno de los dos decía: tenemos que hacer un Excel.

Y hacían otro Excel. Y el Excel les decía exactamente lo que ya sabían: que gastaban eso. Ninguna hoja de cálculo les dijo nunca qué hacer al respecto, ni en qué mes iban a ir justos, ni qué recibo llevaba tres años subiendo sin que nadie lo mirara.

Un Excel te dice cuánto. Nunca te dice qué hacer al respecto.

Rehacer la misma herramienta esperando un resultado distinto es una definición bastante conocida de otra cosa.

El diagnóstico

Por qué una hoja de cálculo no puede con esto

Puestos todos los problemas encima de la mesa, resultó que no eran de quien la usaba: son de la herramienta. Un Excel tropieza siempre en los mismos cuatro sitios.

  • Una celda guarda un número, no un origen. Sin saber de dónde viene cada euro, no hay análisis posible: solo un total.
  • Previsión y realidad son dos capas. Hay que poder compararlas, no escribir una encima de la otra. En una hoja acabas machacando lo que planificaste y pierdes justo la información que te interesaba.
  • Los gastos anuales no caben en un mes normal. El IBI, los seguros, la matrícula o las vacaciones rompen cualquier media, y una hoja mensual no sabe verlos venir.
  • Mantenerlo al día es un trabajo. Y ningún sistema que dependa de tu constancia con el teclado sobrevive a marzo.

La decisión

En vez de abrir otra hoja

La última vez que llegó la conversación no se abrió una hoja en blanco. Se puso en marcha la herramienta que llevaba años haciendo falta: una que supiera de dónde sale cada euro, que guardara la previsión y lo real por separado para poder enfrentarlos, y que viera venir los meses caros con doce meses de antelación.

Tras más de treinta años creando empresas de software —Mobincube, Anyplays, Transica, Doyo—, tenía el oficio para reconocer lo que tenía delante: si a él le costaba resolver aquello, no era una manía doméstica. Monestic podía ser la siguiente.

Y esta vez con una ventaja que no siempre se tiene: el cliente era él. Cada decisión de Monestic la toma alguien que lo usa todos los meses para las cuentas de su propia casa.

Por el camino dejó de parecerse a un Excel mejorado. Al conectar los bancos, clasificar los movimientos solos, sumar el patrimonio y proyectar el ahorro, salió algo bastante más grande de lo que se había ido a buscar.

El siguiente paso

Que además te diga qué cambiar

Registrar y proyectar ya está resuelto. Lo que viene ahora es lo que ninguna hoja de cálculo podía hacer: leer tus previsiones y tu histórico y devolverte un informe con lo que se puede mejorar. Dónde se va el dinero sin que te des cuenta, qué recibo se ha ido de precio, qué margen hay de verdad para ese proyecto que lleva dos años posponiéndose.

La diferencia entre saber cuánto gastas y saber qué hacer con ello es toda la diferencia. Es la parte que faltaba en aquella casa y es la que se está construyendo ahora.

Cómo trabajamos

Tres cosas que tenemos claras

Se paga con suscripciones, no con publicidad

Monestic se sostiene con lo que pagan quienes lo usan. Tus movimientos no se venden ni se ceden a nadie. Si detectamos que puedes pagar menos por un seguro o una tarifa, la sugerencia te la damos a ti, con tus propios números delante, y verás siempre si detrás hay un acuerdo comercial.

Tus claves no pasan por aquí

Al vincular un banco te identificas en la web de tu entidad, nunca en Monestic. Lo que se recibe es un permiso de solo lectura, con caducidad y revocable. Desde aquí no se puede mover tu dinero, y el aislamiento entre familias está impuesto en la propia base de datos, no en la pantalla.

Información, no asesoramiento

Te decimos qué dicen tus números y dónde se pueden optimizar tus costes. No recomendamos productos de inversión ni entidades concretas: eso está regulado y no es lo nuestro.

Si esto te suena de algo

Si en tu casa también se ha dicho alguna vez «tenemos que hacer un Excel», Monestic se construyó exactamente para eso. Puedes verlo funcionando con datos de ejemplo, sin registrarte y sin dejar nada a cambio.