Seguridad
Tu dinero no se toca.
Solo se mira.
Conectar tus cuentas bancarias es opcional. Si decides hacerlo, Monestic lee tus movimientos para que tus partidas de ingresos y gastos se rellenen solas, y nada más. Esta página explica exactamente qué ocurre con esos datos, qué no se puede hacer con ellos aunque quisiéramos, y qué control tienes en todo momento.
Tus claves no pasan por aquí
Te identificas en la web de tu propio banco. Monestic no ve, no recibe y no almacena tus credenciales en ningún momento.
Acceso de solo lectura
Lo único que se pide es leer saldos y movimientos. Desde Monestic no se puede ordenar una transferencia ni mover un euro de tus cuentas.
Y lo cortas cuando quieras
El permiso caduca solo y puedes revocarlo antes, desde Monestic o desde tu propio banco, sin dar explicaciones.
La conexión con tu banco
No accedemos a tus cuentas: lo hace un proveedor autorizado
Monestic no se conecta directamente a ningún banco, ni tendría derecho a hacerlo. La conexión va a través de un proveedor de banca abierta autorizado y supervisado, especializado en esto y sujeto a la normativa europea de servicios de pago (PSD2). Su trabajo es precisamente ese, y lo hace bajo licencia.
Cuando vinculas una entidad ocurre lo siguiente:
- Eliges tu banco y se te lleva a su página, la de tu entidad, no una imitación dentro de Monestic.
- Te identificas allí con tus claves y tu doble factor de siempre. Ese paso ocurre entre tu banco y tú.
- Autorizas un acceso concreto: qué cuentas y hasta qué fecha. Lo decides tú en esa pantalla.
- Monestic recibe un permiso de lectura para esas cuentas, y con él importa saldos y movimientos. Nada más.
Esto también significa que si alguna vez alguien te pide las claves de tu banco dentro de una aplicación, cualquiera que sea, es motivo para cerrarla y desconfiar. Ninguna herramienta legítima las necesita.
Los límites
Qué no se puede hacer desde Monestic
Más útil que una lista de buenas intenciones es una lista de cosas que son imposibles por cómo está montado:
- Mover dinero. El permiso que se solicita es de información de cuentas. No incluye iniciación de pagos, así que no hay forma de ordenar una transferencia ni un cargo.
- Conocer tus credenciales. Nunca llegan a Monestic, así que no hay nada que robar ni que filtrar.
- Entrar en cuentas que no autorizaste. El permiso es por cuenta y con fecha de caducidad.
- Seguir mirando después. Cuando el permiso vence, la sincronización se detiene hasta que vuelvas a autorizarla a mano.
Tus datos dentro de Monestic
Cómo se guardan y quién puede verlos
El aislamiento entre familias no depende de que la pantalla no enseñe lo que no toca. Está impuesto en la propia base de datos: cada tabla lleva políticas de acceso a nivel de fila, de modo que una consulta hecha con tu sesión no puede alcanzar los datos de otra familia aunque se lo pida expresamente. Es la diferencia entre una puerta cerrada y un cartel de «prohibido el paso».
- En tránsito. Todo el tráfico va cifrado con HTTPS, sin excepciones.
- En reposo. La base de datos está cifrada por el proveedor de infraestructura, y las contraseñas se guardan con funciones de hash diseñadas para eso: ni nosotros podemos leerlas.
- Los secretos, solo en el servidor. Las claves que hablan con el proveedor bancario viven exclusivamente en el backend y nunca se envían al navegador. Es una premisa del proyecto desde la primera línea de código.
- Ningún token guardado. Las credenciales de acceso al proveedor no se almacenan en base de datos: se firman en el momento, para cada tanda de llamadas.
Tu control
Todo es reversible
- Revocar el acceso bancario cuando quieras, desde Monestic o desde tu banco. Sin periodo de permanencia y sin preguntas.
- Exportar tus datos y tus informes, para llevártelos donde quieras.
- Borrar lo que sea, incluida la cuenta entera. Todo borrado pide confirmación antes: aquí nada desaparece al primer clic.
- Ejercer tus derechos de acceso, rectificación, supresión y portabilidad, como recoge la política de privacidad, conforme al RGPD y la LOPDGDD.
La demo pública funciona con la misma lógica llevada al extremo: crea un usuario desechable, vive en su propio subdominio para no tocar tu sesión real y no permite vincular bancos de verdad. A las pocas horas se borra sola con todo lo que tenga dentro.
Con el tiempo
La seguridad no es una casilla que se marca una vez
Todo lo anterior no son medidas que se tomaron un día: son las reglas con las que se escribe cada función nueva. Ninguna llega a producción saltándoselas.
- Cada tabla nueva nace con sus políticas de acceso a nivel de fila. Hoy no hay ni una sola sin ellas.
- Los secretos y las llamadas a terceros viven en el servidor. Nunca se envía una clave al navegador, ni siquiera de forma temporal.
- Toda acción destructiva pide confirmación explícita. Nada desaparece por un clic mal dado.
Conviene además tener claro un límite: Monestic no custodia tu dinero. Tus fondos siguen donde están, en tu banco, con sus garantías y su supervisión. Aquí solo se leen los movimientos para poder ordenarlos y proyectarlos.
Si encuentras un fallo de seguridad, cuéntanoslo por el formulario de contacto eligiendo el departamento de Seguridad, antes de hacerlo público. Se lee el mismo día, lo arreglamos y te lo agradecemos.
Esta página describe cómo está construido Monestic hoy y se actualizará cuando eso cambie. Para el detalle legal del tratamiento de datos personales, consulta la política de privacidad y los términos del servicio.